El capitalismo y la tecnología avanzada (parte 1)

Un lector se ha preguntado por qué muchos de los ejemplos que he dado son del sector de " alta tecnología”. En realidad, hay buenas razones para utilizar ejemplos de tecnología avanzada para ilustrar las leyes que rigen la economía capitalista.

La producción capitalista se desarrolla de forma desigual, no sólo de un país a otro, sino de una industria a otra. Marx pone de manifiesto en "El Capital” que no todas las industrias realizaron la transición de la artesanía a la manufactura y de esta a la industrialización (“manufactura”)  al mismo tiempo. (1)

En el siglo 19, lo que Marx y Engels llamaron "gran industria" eran industrias que habían adoptado el vapor como principal fuente de energía motriz. Según esta definición, la industria textil, de hilado y tejido, fueron durante los primeros tres cuartos del siglo 19 las industrias más modernas. En consecuencia, a principios y mediados del siglo 19, -la época de Marx - la industria textil era la industria en la que las leyes de movimiento del capitalismo se mostraban más claramente. Comprender el desarrollo de la industria textil era (y es) fundamental para entender la política del siglo 19.

 

El principal centro de producción textil estaba en Gran Bretaña, centrado en la ciudad industrial de Manchester. Federico Engels trabajó allí durante muchos años gestionando la fábrica textil de su familia. La principal materia prima para la industria textil del siglo 19 (el algodón) se producía en los Estados Unidos, no por trabajadores asalariados, sino por el trabajo de los esclavos africanos.

 

Durante el siglo XIX, los EEUU desarrollaron su propia industria textil, a partir de los estados de Nueva Inglaterra, el centro de la industria de los EEUU. Al igual que la industria textil británica, la industria textil de EEUU dependía del algodón producido por esclavos en los estados del sur.

 

En el momento de la Guerra de la Independencia de 1775-1783, que representa la primera fase de la revolución democrático-burguesa EEUU, la esclavitud, que existió tanto en estados del sur como en los del norte, parecía estar desapareciendo. Pero la invención de la desmotadora de algodón, junto con el espectacular aumento de la industria textil de vapor en Gran Bretaña y Nueva Inglaterra, dieron un nuevo balón de oxígeno a la esclavitud en los estados del sur de los EEUU.

 

La cuestión de si en EEUU dominaba la fuerza de trabajo libre asalariada o la esclavitud fue el centro de EEUU e incluso de la política mundial, hasta que se acabó por resolver por la fuerza en la Guerra Civil de los EEUU 1861-1865 y en la reconstrucción posterior que terminó en 1876 (2).



Gran Bretaña y la Guerra Civil de los EE.UU.

 

El papel del Sur como proveedor de algodón barato producido mediante el trabajo de los esclavos africanos forjó la alianza de los fabricantes de textiles británicos y los propietarios de esclavos del sur de Estados Unidos. Cuando la rebelión de los esclavistas estalló en el sur de los EEUU en 1861, la clase dominante capitalista de Gran Bretaña hizo todo lo posible para mantener la relación existente con los dueños de los esclavos rebeldes. En efecto, la oligarquía británica gobernante hizo todo lo posible para asegurar la victoria de los rebeldes esclavistas.



Los gobernantes capitalistas británicos, sin embargo, se enfrentaban a la oposición de la clase obrera británica, que se oponía firmemente a los rebeldes esclavistas a pesar del desempleo masivo en los distritos textiles causado por el bloqueo del gobierno de los EEUU a los puertos del sur. Una razón para esto era que la posibilidad de emigrar a los EEUU y lograr tierra libre en el Oeste de los EEUU (3), lo que en cierta medida limitaba hasta qué punto los capitalistas británicos podían explotar a los británicos, y a la clase obrera europea durante el siglo XIX.

 

Si los rebeldes hubiesen ganado, tal vez a través de la intervención directa de Gran Bretaña en la Guerra Civil de los EEUU, la mayor parte de los Estados Unidos occidentales (California, p.ej.), podían haber sido tomados por los esclavistas. Los dueños de esclavos victoriosos hubiesen podido aprovechar el clima cálido de California para cultivar algodón con mano de obra esclava africana.

 

En parte por estas razones, y en parte por el odio natural de los trabajadores asalariados a la esclavitud, la oposición de la clase obrera británica a la intervención británica en la guerra era tan fuerte que la intervención británica directa en la Guerra Civil de los EEUU con la que los esclavistas contaban nunca se materializó.

 

Por su parte, Karl Marx hizo todo lo que pudo para ayudar a organizar manifestaciones "pro -estadounidenses ", dirigidas a la prevención de la ayuda británica y la entrada directa de Gran Bretaña en la guerra del lado de los esclavistas. Por lo tanto, la lucha contra la esclavitud en los estados del sur de EEUU se convirtió en un tema central no sólo en la política estadounidense, sino en la política británica también.

 

Nada de esto habría sucedido si la industria textil no jugase papel crucial en la economía británica y mundial. Por lo tanto, es natural que en "El Capital" Marx utilice numerosos ejemplos de la industria textil, aunque el hecho de que el colaborador de Marx Federico Engels fuera un fabricante de textiles sin duda también jugó un papel.

 

El auge de la industria pesada

 

A finales del siglo 19, la industria capitalista más dinámica no era la industria textil, "ligera", sino la industria siderúrgica "pesada" y a diferencia de la industria textil, la principal materia prima (el mineral de hierro y el carbón) en la siderurgia era producida por los asalariados y no por mano de obra esclava.

 

Junto a las industrias del petróleo y el ferrocarril, los monopolios capitalistas modernos nacieron en la industria siderúrgica. Por ejemplo, el gigante US Steel Corporación, que todavía existe, fue organizado en 1901 por el principal banquero de Wall Street de la época, JP Morgan (1837-1913). El negocio de Morgan se basaba en gran parte en la movilización de capital dinerario propiedad de los capitalistas británicos para invertirlo en industrias en rápido desarrollo de Estados Unidos, como el ferrocarril y el acero.



En la industria del acero, el capital no sólo estaba altamente concentrado en enormes fábricas  también estaba muy centralizado. Las plantas eran propiedad de un puñado de capitalistas industriales, como la familia Krupp de Alemania o los Morgan organizados en la US Steel Corporación. Pero tanto la concentración de la producción como la centralización del capital avanzaron lentamente en la industria textil. La industria textil llegó a representar a la "vieja organización" de la industria basada en una relativamente pequeña escala de producción y en trabajadores encuadrados en múltiples empresas capitalistas independientes dedicadas a la libre competencia entre sí.

 

El ascenso a la dominación económica de la industria del acero pronto se reflejó en grandes cambios en la política mundial. Los Estados Unidos y Alemania comenzaron por desafiar a Gran Bretaña económicamente, pero con el tiempo, también lo hicieron en el campo militar y político. Gran Bretaña también estaba desarrollando una industria de acero, pero avanzaba mucho más lentamente que Alemania o los Estados Unidos. Se estaban sembrando las semillas de la Primera Guerra Mundial.

 

La relación cambiante entre la siderurgia y la industria textil se reflejó con fuerza en la Revolución Rusa igualmente. San Petersburgo – conocida posteriormente como Leningrado - fue el centro de la ultra moderna industria rusa del acero. Y fue el "proletariado de Petersburgo", como le llamaba los revolucionarios rusos, el que surgiría como líder reconocido del proletariado del Imperio ruso y, a partir de la Revolución de Octubre, de toda la clase obrera mundial. Era natural que la Revolución de Octubre estallara en S. Petersburgo - oficialmente rebautizada Petrogrado en 1914 (4), mientras que Moscú, que era el centro de la industria textil de Rusia, se quedara atrás.

 

Esto no significa que la industria textil desapareciera, ni mucho menos. La gente del siglo 20 seguía necesitando ropa como en el siglo XIX y la siguen necesitando hoy en el siglo XXI. La industria textil sigue estando muy presente entre nosotros, aunque la producción textil hoy se encuentra en gran medida en el "sur global" y las fábricas textiles de Manchester y Nueva Inglaterra son sólo un recuerdo. Durante el siglo XX, era natural que los marxistas tomaran ejemplos de la industria del acero en vez de la industria textil.

 

La industria del automóvil

 

Los años centrales del siglo 20 vieron el dramático auge de la industria del automóvil. Su desarrollo comenzó a eclipsar al de la industria del acero, aunque la industria del automóvil no podía ni puede existir sin la industria del acero. El automóvil basado en el motor de combustión interno fue una invención del siglo XIX. En la década de 1920, la planta de River Rouge de Henry Ford, con sus líneas de montaje y su "producción en masa", fue la maravilla del mundo industrial.



Henry Ford (1863-1947) se convirtió en el capitalista más famoso de su tiempo como en nuestros días fue el fallecido Steve Jobs (1955-2011). (5) Ford fue retratado en los medios como el hombre que inventó la "era moderna " a través del desarrollo de líneas de montaje de producción en masa y de automóviles baratos. Europa se encontraba cada vez más a la zaga de los EEUU, especialmente en la producción de automóviles.



El mercado de masas para los automóviles nació en los Estados Unidos durante la década de 1920, simbolizado por el  "asequible" Modelo T de Ford, el primer automóvil lo suficientemente barato para entrar dentro del presupuesto del trabajador mejor pagado EEUU. Pero habría que esperar hasta después de la Segunda Guerra Mundial para que el mercado de masas de los automóviles se desarrollase en Europa.



Cuando finalmente llegó el sindicalismo industrial a los Estados Unidos en la mitad de la década de 1930, la United Autoworkers Union – CIO- surgió como el más dinámico de los nuevos sindicatos industriales. LA gran ola de huelgas de brazos caídos de mediados de 1930 nació en la industria del automóvil y se extendió a otras industrias. Más tarde, en los años 1950 y 1960, se desarrollaron las “sentadas”, declaradas ilegales en la industria de EEUU, inspiradas en la lucha por los derechos civiles en contra de la era Jim Crow en los antiguos estados esclavistas del sur.



En "Capital monopolista", Paul A. Baran y Paul Sweezy señalaron el enorme papel que jugó la industria del automóvil en el desarrollo del capitalismo de EEUU en las décadas centrales del siglo XX. Por lo tanto, era natural que los marxistas de mediados del siglo XX utilizasen frecuentemente ejemplos de la industria del automóvil, como los marxistas principios del siglo XX utilizaban los de la industria del acero y Marx y Engels de la industria textil.



El auge de la alta tecnología



La “high-tech” es en realidad una combinación de cinco tecnologías del siglo XX y sus industrias asociadas. La tecnología central es la computadora digital. Otras dos tecnologías que forman la base de la alta tecnología son la miniaturización eléctrica, que comenzó con el desarrollo del transistor en 1947, en sustitución del tubo de vacío o válvulas, y la placa de circuito electrónico.



Los tubos y posteriormente los transistores son cruciales en la computación digital debido a su capacidad para permitir o detener el flujo de electricidad, que están la base de los unos y ceros que subyacen en el ordenador digital.



A diferencia de un tubo, un transistor puede reducirse a un tamaño medido en términos de átomos. Esto ha hecho posible el paso de las computadoras que ocupaban habitaciones enteras con gigantes tubos de vacío en la década de 1950, a los diminutos chips que funcionan como ordenadores dentro de los teléfonos celulares y tabletas actuales. Además, la tecnología de satélites, de la que dependen los cohetes modernos, también fue desarrollada en el siglo XX.



Y por último está la tecnología de la radio, un invento de los primeros años del siglo XX. Sin la radio, la difusión de información a través de ondas electromagnéticas y satélites, nuestro mundo, cada vez más centrado en Internet, con sus ordenadores portátiles, teléfonos inteligentes y tabletas, sería impensable.



La alta tecnología está penetrando cada vez más en productos que en general no se consideran como  tales, como los coches que incluyen potentes ordenadores, y,  tal vez aún más importante, en la forma en que se producen dichos productos. Incluso la producción de muchos alimentos está sujeta a control informático.



Para las personas que viven en los países imperialistas, es fácil olvidarse de que los dispositivos de alta tecnología y los componentes, como los chips, que hacen las veces de computadoras, tienen que ser producidos en las fábricas por obreros industriales. Esto es así porque los trabajadores en los sectores de alta tecnología de estos países son, en muchos casos, ingenieros de software altamente remunerados que trabajan en oficinas y que reciben acciones de la empresa encaminadas a vincular sus intereses a los de los jefes.



La producción de dispositivos de alta tecnología implica la producción de chips - en realidad, computadoras en esencia - y el ensamblaje de estos chips en placas de circuitos y el montaje final del producto de alta tecnología.



Por ejemplo, la empresa taiwanesa Foxconn ha construido un complejo industrial ciclópeo en la República Popular de China, donde se ensamblan muchos de estos dispositivos de alta tecnología. Cuenta con una concentración sin precedentes de cientos de miles de trabajadores de la industria, muchos de ellos mujeres - que empequeñecen las fábricas de acero de la Rusia revolucionaria y de la planta de River Rouge de Ford en su apogeo. Esta colosal empresa contiene las semillas, no sólo de gran lucha de clases de la clase obrera industrial china que está por venir, sino también de las posibles guerras también.

Contrariamente a la impresión creada por los medios de EE.UU., la mayoría de la población de Taiwán son de etnia china Han, aunque existe una minoría de la población aborigen de la isla. (6) No hay justificación para tratar a Taiwán como una nación separada de la parte continental de China. Los EEUU están decididos, sin embargo, a mantener su "independencia", esto es, su estado actual de colonia de facto de los EEUU.



Por su parte, todos los gobiernos de la República Popular de China desde 1949 se han mantenido firmes en no reconocer la "independencia " de Taiwan, es decir, su relación colonial con los Estados Unidos. Taiwán no está atrasada económicamente sino que está jugando un papel importante como centro de fabricación de componentes de alta tecnología, como las CPU (las unidades centrales de proceso para ordenadores desde los superordenadores a los teléfonos inteligentes).



Esto hace que sea menos probable los EEUU permitan devolver Taiwán a China pacíficamente, ya que con ella se irían una gran cantidad de conocimientos tecnológicos avanzados y capacidad de producción.



Aunque ninguna de las partes quiere una guerra en este momento, el reloj no se detiene. Vimos cómo la relación de Gran Bretaña, centro de la producción mundial textil, y los EEUU, productor de la principal materia prima de esa industria, casi lleva a la guerra a EEUU y Gran Bretaña en la década de 1860. ¿Podría ocurrir algo parecido entre Taiwán, China y los EE.UU. a finales de este siglo?



En segundo lugar, vemos la evolución de la relación entre Apple, la mayor empresa de EEUU que cotiza en bolsa (una empresa que ni siquiera existía hace 40 años) que diseña dispositivos basados ​​en computadoras, pero que luego Foxconn ensambla a partir de componentes elaborados en muchos países (oprimidos e imperialistas).



Si se detiene el comercio mundial, prácticamente toda la producción de los productos de alta tecnología se frenaría en seco. De alta tecnología especialmente, ya que vemos que la socialización del trabajo global ha alcanzado niveles sin precedentes.



“High tech” y capital



En mi reciente polémica con Michael Heinrich, señalé que hay tendencias  contradictorias, de descentralización y centralización del capital, donde la centralización es la tendencia dominante. Ambas tendencias se ven más claramente ilustradas en las industrias donde las fuerzas productivas se desarrollan más rápidamente en la actualidad, en las industrias de alta tecnología.



En ese sector vemos surgir las llamadas "startups", la mayoría de las cuales desaparecen rápidamente, pero algunas crecen en pocos años y se constituyen en monopolios poderosos con la ayuda de los llamados inversores de capital riesgo, una forma de capital financiero.



Los capitalistas de riesgo buscan a los futuros empresarios, a menudo brillantes estudiantes de ciencias informáticas con ideas para crear empresas en las nuevas ramas de la producción y de comunicación. Proporcionan el capital inicial, que a veces permite a estas empresas crecer desde apenas el tamaño de un puesto de castañas asadas a grandes empresas en pocos años.



Si la empresa  llega a ese punto, se vuelve hacia los banqueros de inversión de Wall Street, que organizan la puesta en marcha en una empresa cotizada cuyas acciones se pueden comprar en la bolsa. Lo logran mediante ofertas públicas iniciales, o salidas a bolsa de acciones, que pueden transformar a los fundadores de la puesta en multimillonarios a los pocos años de iniciar sus negocios. Además de la cría de una nueva capa de multimillonarios, se transforman pequeños proyectos en nuevos monopolios en unos pocos años.



Algunos ejemplos recientes son el monopolio de búsqueda de Google y más recientemente el monopolio de medios de comunicación social Facebook. Se espera que la compañía de medios de comunicación social Twitter salga a bolsa en breve. Si estas nuevas empresas tuvieran que crecer cosechando sus propios beneficios, este proceso tomaría décadas, incluso siglos.



La propia actividad de capital riesgo está cada vez más centralizada en unas pocas manos, al igual que la fabricación de los dispositivos de alta tecnología y el negocio de publicación de software. Se  especula en la prensa económica con que el aumento de la monopolización de la actividad sea un freno a la innovación en el futuro. La evolución de la actividad, debe tenerse en cuenta en cualquier análisis de la evolución del capital financiero de hoy en día.



¿Cómo se ha tergiversado e idealizado en los medios de comunicación el papel de los capitalistas?

Si se lee o se ve los medios de comunicación, se podría pensar que el fallecido Steve Jobs y Bill Gates inventaron la alta tecnología. Los medios de comunicación glorifican a estos capitalistas y les ponen como ejemplos positivos para las nuevas generaciones. Se afirma que Jobs "inventó el futuro" en su garaje. Si pudo hacerlo Jobs, entonces tú también deberías ser capaz de hacerlo.



Karl Marx señaló que el sistema capitalista necesita funcionarios que se llamen capitalistas. Aunque cualquier tipo de persona puede ser un capitalista dinerario o rentista, no todo el mundo puede ser un capitalista activo como John D. Rockefeller Sr. (1839-1937), Henry Ford o Steve Jobs. Para ser un "gran" capitalista activo se necesita un cierto tipo de personalidad: una fuerte voluntad, la capacidad de manipular a la gente, combinadas con un desprecio total por los intereses de los demás.



Steve Jobs combina todas estas características, con creces. Estaba dispuesto a explotar al máximo tanto a los trabajadores industriales (que producen el valor y el excedente) como a los trabajadores intelectuales (ingenieros) que crean nuevas fuerzas productivas y productos desde la materia prima de la ciencia. En este sentido, y sólo en este sentido, Jobs fue un genio. Jobs no inventó casi nada, a excepción de unas pocas fuentes de caracteres. Jobs no era ingeniero ni mucho menos un científico.



Si Jobs hubiese sido atropellado y hubiese muerto en un accidente de tráfico en Silicón Valley a principios de 1970, el capital financiero sin duda habría encontrado otro empresario de ingenio para "inventar el futuro". Algo que en realidad, surge del el trabajo de científicos e ingenieros, de los que la mayoría de la población nunca ha oído hablar. Tampoco el trabajo de los científicos e ingenieros, a su vez, sería posible sin la clase obrera enormemente productiva de hoy.



A diferencia de emprendedores "heroicos" como Bill Gates (7) y Steve Jobs, la mayoría de los científicos e ingenieros disfrutan buenos salarios de clase media, pero no se convirtieron en multi-billonarios como Jobs y Gates. Una de las características más molestas de la sociedad capitalista es que glorifica a algunos de los peores ejemplos de la raza humana, mientras que los verdaderos héroes de la ciencia y la ingeniería son descuidados y olvidados.

 

 

Original: Blog Critiqueofcrisistheory

Traducción : Asociación Cultural Jaime Lago

 

 

 

NOTAS

1 “Manufactura” literalmente significa producción manual. Hasta finales del siglo XVIII, muy poca maquinaria se utiliza en las fábricas. En aquellos días, las mejoras en la productividad del trabajo se lograron mediante la profundización de la división del trabajo. La introducción del vapor de agua para impulsar la maquinaria a partir de la última mitad del siglo XVIII marcó la transición a la industria moderna, o "maquino factura" donde el vapor y a continuación la electricidad sustituyen la fuerza muscular humana y animal.

2 El mes pasado, hable de la revolución democrático-burguesa en EEUU 1775-1865. Pensando en esta cuestión un poco más de cerca, creo que sería más adecuado decir de 1775 hasta 1876, esto es hasta el final de la “Reconstrucción”.

3 Esta tierra libre fue, por supuesto, robada a los nativos americanos, que fueron objeto de genocidio a gran escala. Incluso en su fase más democrática, el capitalismo fue un desastre para los pueblos nativos de América del Norte, algo que nunca podremos olvidar.

4 San Petersburgo, que fue también la capital política de la Rusia zarista, se cambió del alemán "Petersburgo" al Petrogrado ruso como parte del chovinismo anti-alemán que acompañó la Primera Guerra Mundial. Su nombre fue cambiado a Leningrado en 1924 en honor a Lenin, que murió ese mismo año. En 1991, se cambió de vuelta a San Petersburgo por contrarrevolucionarios burgueses que tenían el control tanto de la República de Rusia como la administración de la ciudad de Leningrado.

5 A diferencia de Jobs, Ford era en realidad un ingeniero que odiaba el capital financiero e hizo todo lo que pudo para mantener la Ford Motor Compaña independiente de los financieros de Wall Street.

6 Taiwán fue robado de China por el Japón en 1895 como resultado de la derrota de China en 1895 en  la guerra chino-japonesa. Fue devuelto formalmente a China tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial en 1945. Sin embargo, en 1949, tras la derrota de Chang Kai-Shek y su Partido Kuomintang en la parte continental, Chiang , que ahora estaba bajo la protección del imperio de EEUU, logró aferrarse a Taiwan. La República Popular no pudo liberarlo debido a la abrumadora fuerza de naval y aérea de EEUU.

Antes de que los EEUU comenzaran a moverse para normalizar las relaciones con China en 1971, los medios de EEUU llamaban a Taiwan bajo la dictadura de Chiang "la China libre", o a veces " la China nacionalista”,  frente a "la China Roja ". El asiento de China en la ONU y el Consejo de Seguridad se llevó a cabo por el representante de "la China nacionalista" y no la "china Roja”. En aquellos días, nadie cuestionó que Taiwán era de hecho una parte de China. Sin embargo, con el reconocimiento tardío de los EEUU de la República Popular de China, los EE.UU. "descubrieron" que Taiwán es supuestamente una nación independiente cuya "independencia" debe ser protegida de China.

A pesar de los reclamos de los EEUU de que Taiwán es una nación independiente, el nombre oficial del gobierno de Taiwán sigue siendo la República de China. La República de China fue declarada en 1911 por Sun Yat-Sen y fue reemplazado por la República Popular de China, proclamada en 1949.

7 A diferencia de Jobs, Gates fue en su juventud un informático experto. Gates, ha ayudado a desarrollar un programa que interpreta el lenguaje de programación BASIC que encajaba en el pequeño recuerdo de la primera "computadora personal ", el Altair, que llegará al mercado en 1975 . A diferencia de Apple, sin embargo, la compañía que produjo el Altair pronto quedó fuera del negocio, que es el destino más habitual de estas nuevas empresas pioneras.

Como Microsoft se convirtió en una corporación poderosa, Gates dejó de escribir programas para concentrarse en su principal interés de convertirse a sí mismo en el hombre más rico del mundo. Sus principales talento como programador, (escribir aplicaciones que utilizan muy poca poca memoria) ha tenido poca influencia en la informática moderna que, en cambio enfatiza los programas que pueden ser entendidos por otros programadores.

 

Fuente